Cuando la fusariosis o el exceso de micotoxinas aparecen en el grano, normalmente ya es tarde: el problema se descubre en los estados avanzados del cultivo, cuando poco se puede hacer salvo asumir pérdidas de valor o directamente el rechazo de la partida. El proyecto FUS-PREDICT, impulsado por TEREOS Starch & Sweeteners Iberia e Intermalta junto con Geoslab, FITA, la Universidad de Zaragoza y el IPE-CSIC, trabaja para ofrecer al agricultor y al técnico una previsión de riesgo antes de que el hongo se manifieste, a través de una aplicación en la nube pensada para el día a día del campo.
Entrenar al algoritmo con datos de parcelas.
Durante tres campañas se ha hecho seguimiento de más de 70 parcelas comerciales de cebada y maíz repartidas por Hoya de Huesca, Corredor del Ebro, Litera y Monegros. En cada una se ha recogido información de suelo, de la incidencia de la enfermedad en espiga y mazorca, de la concentración de micotoxinas en el grano cosechado y del manejo agronómico que realiza cada agricultor: fecha de siembra, rotación, fertilización, tratamientos. A esa información se ha sumado el histórico meteorológico diario de las estaciones públicas AEMET y SIAR.
Con todos estos datos, el equipo investigador ha construido un modelo capaz de relacionar lo que ocurre en una parcela —el clima que ha tenido, cómo se ha manejado, las características de su suelo— con la probabilidad de desarrollar fusariosis y de acumular micotoxinas por encima de los límites legales. El resultado es un conjunto de modelos que combinan estas fuentes de información y que ya ofrecen un buen nivel de acierto explicando por qué unas parcelas presentan más riesgo que otras.
Una aplicación pensada para usarse en el campo
Pero vamos con lo más práctico que es para lo que usa el modelo predictivo: una herramienta sencilla de usar. FUSPREDICT se está desarrollando como una plataforma web y aplicación en la nube, accesible sin instalar nada especial, en la que el usuario podrá:
- Registrar sus parcelas sobre un mapa interactivo, apoyado en el parcelario oficial (SIGPAC), indicando cultivo, rotación y manejo previsto.
- Consultar de forma automática el histórico meteorológico de la zona, sin tener que buscarla en otra fuente.
- Introducir los datos de manejo que conoce —tipo de siembra, fertilización, tratamientos aplicados— y recibir a cambio un indicador de riesgo de fusariosis y de micotoxinas para esa parcela concreta.
- Visualizar mapas de riesgo a mayor escala, útiles para técnicos de cooperativa que gestionan muchas parcelas o zonas de aprovisionamiento.
- Simular distintos escenarios de manejo antes de tomar una decisión: comparar, por ejemplo, cómo cambiaría el riesgo si se adelanta la siembra, se cambia la rotación o se aplica un tratamiento fungicida, para elegir la opción que más reduce el riesgo con el menor coste.
- Consultar el histórico de predicciones de cada parcela y comparar campañas, lo que ayuda a entender qué factores han influido año tras año.
El acceso estará organizado por perfiles de usuario —agricultor y administrador—, de modo que cada uno vea la información y las funciones relevantes para su papel, y los datos de cada explotación queden protegidos mediante un sistema de identificación seguro.
Un aspecto importante del diseño es que la aplicación se adapta a la información de la que dispone cada usuario. Si un agricultor solo conoce los datos meteorológicos y de manejo de su parcela, el sistema es capaz de devolver igualmente una estimación de riesgo con esa información; si además puede aportar una analítica de suelo, la predicción se afina todavía más. De este modo, la herramienta no exige análisis complejos ni costosos para empezar a ser útil, aunque cuanta más información se introduzca, más precisa es la respuesta.
La interfaz incorpora también un componente de mapa, de manera que las parcelas, las estaciones meteorológicas asociadas y los niveles de riesgo puedan visualizarse geográficamente, algo especialmente práctico para quien gestiona varias fincas o para el técnico que supervisa el aprovisionamiento de una cooperativa en distintas zonas.
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Capturas de pantalla de la aplicación, actualmente en pruebas.
Qué evita para quien lo usa
La ventaja concreta de disponer de esta previsión antes de la cosecha es poder actuar mientras todavía hay margen de decisión, en lugar de descubrir el problema con el grano ya recogido. Un agricultor que reciba una alerta de riesgo alto puede, por ejemplo, reforzar o adelantar un tratamiento, ajustar la fecha de siembra de la próxima campaña o decidir con más criterio la rotación de cultivos. Eso se traduce en menos probabilidades de que una partida supere los límites legales de micotoxinas, menos rechazos comerciales y menos pérdidas de valor por tener que mezclar grano sano con grano contaminado.
Para las cooperativas e industrias que reciben el cereal, la misma información permite planificar mejor la campaña: saber de antemano qué zonas o proveedores presentan mayor riesgo ayuda a priorizar los controles de calidad en la recepción y a organizar el acopio con más criterio, en lugar de analizar todas las partidas por igual o descubrir el problema cuando el grano ya está en el silo.
¿Quieres conocerlo?
Si quieres ser de los primeros en conocer la herramienta cuando la publiquemos regístrate (es gratuito). https://app.fuspredict.com/login
Esta publicación forma parte del proyecto FUSPREDICT – Modelo predictivo de fusariosis y micotoxinas en cereales alojado en la nube financiado (CPP2022-009559) financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y por la Unión Europea “NextGenerationEU”/ PRTR










