En los campos de Teruel, donde el clima suele ser un condicionante más que una ventaja, un grupo de investigadores, agricultores e industriales está tratando de cambiar las reglas del juego. El proyecto AROMATIC persigue un objetivo tan ambicioso como concreto: convertir plantas aromáticas de bajo rendimiento en una nueva fuente de valor económico.
La clave está en algo que hasta hace poco se consideraba casi residual: los hidrolatos. Subproducto de la destilación de aceites esenciales, estos líquidos aromáticos contienen compuestos bioactivos con potencial en la industria alimentaria, cosmética e incluso farmacéutica. El reto, sin embargo, es doble: extraerlos de forma eficiente y demostrar su utilidad real en aplicaciones industriales.
Un rosal de 2 hectáreas en Calamocha
En la primera fase del proyecto se intentó comprender el comportamiento del cultivo de Rosa Damascena en condiciones reales, que es de donde se extraen los hidrolatos. Mariano Royo, agricultor calamochino con una finca de 2 hectáreas se siente orgulloso de su arriesgada apuesta: “Analizamos el suelo y el clima y vimos que existía una oportunidad en el cultivo de aromáticas, pero empieza a ser un mercado ya bastante saturado especialmente en la lavanda, así que nos arriesgamos con la rosa Damascena para la extracción de aceites esenciales. El problema es que nadie cultiva rosas ni tampoco hay mercado, no hay una cooperativa donde llevarlas, lo tuvimos que inventar todo.” Las parcelas de Calamocha sirvieron como banco de pruebas, un entorno donde las oscilaciones térmicas y la baja pluviometría no siempre juegan a favor. Por si fuera poco, Mariano decidió llevar a cabo un manejo ecológico, de mínima labranza y uso de cubiertas vegetales.
La colaboración con los centros tecnológicos permitió ratificar algunas de las apuestas realizadas por el agricultor. Se comprobó que el clima continental, con noches frías y días cálidos, favorece la formación de compuestos aromáticos de interés. Pero también se hizo evidente que el método tradicional de destilación por arrastre de vapor no es suficiente para extraer aceites esenciales en plantas de bajo rendimiento. Ese diagnóstico marcó el rumbo del proyecto.
Un prototipo que aumentará el rendimiento en aceite esencial
La gran apuesta tecnológica de AROMATIC es el desarrollo de un sistema de doble destilación. En teoría, este método permitiría recuperar compuestos que hoy se pierden en el proceso convencional. En la práctica, el camino no ha sido tan directo, pues hubo que replantear completamente el diseño inicial. El prototipo, pensado como una unidad portátil, resultó inviable por razones de seguridad y complejidad estructural. La solución fue apostar por un sistema desmontable: menos flexible en movilidad, pero mucho más robusto.
Este cambio ha retrasado las pruebas a escala real, que no llegarán hasta esta campaña. Mientras tanto, el trabajo se ha desplazado al laboratorio, donde Juliana Navarro, investigadora del Dpto. de Ciencia Vegetal – CITA se enfrenta al reto de la rosa. “El cultivo de la rosa en Aragon no solo es muy novedoso, sino que además es una de las especies que tiene uno de los rendimientos más bajos en aceite esencial. Pero si tiene bajo rendimiento… puede ser un producto de alto valor si sabemos cómo hacerlo.”
La clave está en la optimización del proceso de destilación, asegura Juliana:
“En nuestro laboratorio analizamos las distintas extracciones realizadas y ayudamos al productor a ajustar la receta industrial para maximizar la extracción de compuestos en cada fracción”.
Cuando el subproducto se convierte en ingrediente
Pero si hay un terreno donde AROMATIC ya está dando resultados tangibles es en la industria alimentaria. La empresa TAISI ha trabajado con los hidrolatos de rosa como ingrediente en mermeladas, frutas confitadas y rellenos.
Mariola Rodríguez, responsable de innovación de Taisi, lo ve claro: “En un mercado cada vez más exigente con la etiqueta limpia, nuevos ingredientes naturales como los hidrolatos son una oportunidad para nosotros. Gracias a la introducción de este compuesto natural reducimos el uso de aditivos conservantes. Los hidrolatos tienen unas propiedades antioxidantes y antimicrobianas muy interesantes, y además los obtenemos de un productor de proximidad”.
Las pruebas han sido duras pero concluyentes. Parámetros como el pH, el contenido en azúcares o la textura se han ajustado en condiciones piloto, mientras que paneles de cata han evaluado la aceptación del producto final. El veredicto es matizado pero prometedor: los hidrolatos funcionan, aunque su dosificación y el momento de incorporación son determinantes para no alterar en exceso el perfil sensorial.
Aquí es donde aparece la Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón (FITA), coordinadora del Grupo Operativo AROMATIC, que participa en la determinación de la calidad de los nuevos productos alimentarios que incorporan hidrolatos, analizando la humedad, el color y el contenido en polifenoles totales para determinar la calidad de los productos.
Raquel Ciércoles (Licenciada en Química, FITA) destaca la importancia de estos análisis de calidad: “En primer lugar, hemos corroborado que para no alterar el color de los productos alimenticios el momento óptimo para añadir los hidrolatos es al final del proceso, de otras formas hemos observado ciertos pardeamientos. Y lo más importante: las analíticas realizadas indican que al incorporar los hidrolatos aumenta la presencia de compuestos fenólicos y, por lo tanto, la capacidad antioxidante.”
Una nueva oportunidad para el territorio
Más allá de los datos técnicos, AROMATIC tiene una lectura territorial clara. En provincias como Teruel, donde la despoblación araña cada comarca, iniciativas como esta abren una vía distinta: la de la especialización en cultivos de alto valor añadido.
El cultivo ecológico de rosas para destilación, aún incipiente, podría convertirse en una alternativa viable si se consolida la cadena completa: producción, transformación y comercialización. No se trata solo de innovar en laboratorio, sino de generar actividad económica real en el territorio.
El ingrediente del futuro
El proyecto se enfrenta ahora a una fase decisiva. La validación del prototipo de doble destilación marcará un antes y un después. Si los resultados acompañan, AROMATIC podría sentar las bases de una nueva línea de negocio en Aragón.
De momento, lo que ya ha demostrado es algo quizás igual de importante: que incluso en los cultivos menos rentables, con la combinación adecuada de ciencia, tecnología y colaboración, todavía hay margen para encontrar valor donde antes nadie lo buscaba.
El proyecto AROMATIC «VALORIZACIÓN DE ACEITES ESENCIALES E HIDROLATOS PROCEDENTES DE PLANTAS AROMÁTICAS CON BAJO RENDIMIENTO» GOP2024001300 fue aprobado en la convocatoria 2024 de los Grupos Operativos de la Asociación Europea para la Innovación (AEI), en el marco del Plan Estratégico Nacional de la PAC2023-2027, para Aragón. Cofinanciado 80% por Unión Europea a través del FEADER y 20% Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación
ARTICULO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA REVISTA ARAGON.COOP, abril de 2026.








