“Tradicionalmente no se consideraban un problema relevante en el maíz cultivado en estas latitudes, aunque el hongo responsable de su producción ya estaba presente en nuestros suelos. Lo que ha cambiado en los últimos años es el contexto climático. El aumento de las temperaturas y los episodios de sequía prolongada favorecen el estrés del cultivo y crean condiciones propicias para que el hongo productor no solo colonice la planta, sino que produzca toxina directamente en la mazorca antes de la cosecha. En el maíz, el riesgo se incrementa especialmente en situaciones de estrés hídrico y altas temperaturas durante los meses más cálidos. Bajo estas condiciones junto con otros factores agronómicos, el equilibrio entre la planta y el microorganismo se altera y el hongo puede proliferar con mayor facilidad. Estas micotoxinas (toxinas producidas por hongos) han llegado para quedarse” Así explica Marta Herrera, profesora de la Universidad de Zaragoza, el nuevo problema al que se enfrenta el cultivo del maíz en Aragón, que trasciende el ámbito agronómico y entra de lleno en la seguridad alimentaria y la viabilidad económica de las explotaciones.
El proyecto SAFECORN nace precisamente para dar respuesta a esta situación. Bajo el marco del Grupo Operativo “Cambio climático y aflatoxinas: el desafío en los cultivos de maíz en Aragón”, reúne cooperativas aragonesas (S.Coop. Nª Sª del Rosario, Aragonesa Gallicum, Del Campo de San Gregorio, Agricola Aragonesa del Ebro y Servicampo del Ebro), industria (Tereos, Ars Alendi), centros tecnológicos (FITA, UNIZAR) y la colaboración de distintas empresas de productos fitosanitarios.
Un problema creciente en Aragón
Tradicionalmente, la presencia de aflatoxinas, producidas por hongos del género Aspergillus, se asociaba al manejo inadecuado del grano en el secado y almacenamiento. Sin embargo, en las últimas campañas se ha detectado su presencia en el campo, lo que implica un mayor riesgo alimentario por su nocividad tanto para el hombre como para los animales, además de suponer un problema para la comercialización de las cosechas o la depreciación de las mismas.
Carlos Lapetra, técnico de compras en Tereos, sitúa el problema en la campaña 21-22. “Fue un verano extraordinariamente caluroso, se dieron temperaturas muy altas, tanto por el día como por la noche y durante muchos días consecutivos. Los análisis realizados al grano recién cosechado arrojaban presencia de aflatoxina cuando el cultivo estaba bajo determinadas condiciones. Era la primera vez que detectábamos, de una forma tan evidente, aflatoxinas en el grano de maíz en campo”.
En nuestra comunidad autónoma la problemática se acentúa en zonas de regadío tradicional (riego a manta), asociado a estrés en el cultivo durante los meses más cálidos debido a la cadencia de riegos. A esto debemos sumar el incremento de temperaturas y los episodios de sequía, dos ingredientes más para el desarrollo de hongos y la entrada a través de heridas provocadas por plagas o condiciones fisiológicas adversas. Este cambio en el comportamiento del patógeno es una consecuencia más de la crisis climática y obliga a actuar desde el propio campo.
Seguimiento de parcelas y toma de datos reales
El proyecto ha desplegado una red de parcelas de seguimiento en distintos municipios con tradición de cultivo del maíz. En ellas se analizan prácticas de manejo, condiciones climáticas y estado sanitario del cultivo para relacionarlos con la presencia de mohos y aflatoxinas.
Los técnicos de la Cooperativas y de la FITA realizan visitas durante el ciclo y, especialmente, en el momento de cosecha, donde se toman muestras sistemáticas de mazorcas en distintos puntos de la parcela para su análisis posterior. Se registran parámetros como densidad de plantas, humedad del grano, altura de inserción de la mazorca o presencia de daños por plagas.
La FITA, como agente al servicio de la agroindustria aragonesa, coordina el muestreo, recopila datos climáticos, evalúa visualmente la colonización por hongos y procesa las muestras. Posteriormente, la universidad analiza las micotoxinas para determinar concentraciones y posibles riesgos de comercialización.
Los resultados iniciales confirman la presencia de Aspergillus en varias parcelas y evidencian la relación con factores como daños por insectos o condiciones de estrés del cultivo, aunque todavía no se ha establecido una correlación definitiva con todos los manejos agronómicos evaluados.
Ensayar soluciones directamente en campo

Además del seguimiento, SAFECORN incorpora ensayos agronómicos en explotaciones reales para comprobar la eficacia de diferentes estrategias preventivas. Entre ellas destacan:
- Programas basados en bacterias antagonistas del suelo y fijadoras de nitrógeno.
- Aplicación de microelementos y cobre con enfoque preventivo.
- Uso de cepas atóxicas de Aspergillus para competir con las productoras de aflatoxinas.
- Ajustes en fertilización y manejo vinculados al estrés del cultivo.
Estas propuestas se prueban en parcelas de las cooperativas que conforman el Grupo Operativo en condiciones productivas reales, lo que permite evaluar su viabilidad técnica y económica antes de su posible transferencia al sector.
Safecorn es un proyecto con la implicación de toda la cadena de valor de la producción y transformación del maíz, y aquí es importante destacar la participación de Tereos y Ars Alendi, especialmente en la propuesta de tratamientos y en la detección del problema en materia prima, pues aporta una visión directa de la cadena de valor.
Carlos Lapetra (Tereos) subraya este aspecto “Es muy importante conocer al hongo causante así como las condiciones que favorecen su presencia y la generación de micotoxinas para prevenir y controlar los riesgos sanitarios y económicos asociados al incremento de aflatoxinas en maíz tanto en el almacenado como en el campo, mediante la identificación de puntos críticos y la determinación de nuevas herramientas agronómicas y por eso es necesario que toda la cadena de valor esté involucrada: los agricultores, las cooperativas, los centros de investigación, la industria alimentaria y las casas comerciales”.
Este enfoque responde a la naturaleza del problema: la presencia de aflatoxinas no afecta solo al productor, sino también a la comercialización, la alimentación animal, la transformación industrial y la seguridad alimentaria.
Transferencia al agricultor: objetivo final
Aunque los resultados aún son parciales y requieren varios años de seguimiento para consolidarse, SAFECORN ya está generando información útil para el agricultor profesional: identificación de situaciones de riesgo, conocimiento sobre la evolución de los hongos en campo y primeras evidencias sobre estrategias preventivas.
Manuel Márquez, técnico de la FITA, sabe que el papel del agricultor es decisivo. “Cada vez están más implicados y tienen mayor interés. La proliferación de hongos es general y ellos necesitan encontrar soluciones para poder valorizar mejor su producto. Ese es nuestro papel y el de la FITA”.
El objetivo final del proyecto es disponer de recomendaciones prácticas de manejo, orientadas al sector, que permitan reducir la incidencia de aflatoxinas en origen, garantizando la viabilidad del cultivo y la seguridad del producto.
SAFECORN: CAMBIO CLIMÁTICO Y AFLATOXINAS: EL DESAFÍO EN LOS CULTIVOS DE MAÍZ EN ARAGÓN fue aprobado en la convocatoria 2024 de los Grupos Operativos de la Asociación Europea para la Innovación (AEI), en el marco del Plan Estratégico Nacional de la PAC2023-2027, para Aragón. Cofinanciado 80% por Unión Europea a través del FEADER y 20% Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación.
Publicado originalmente en AragonCoop, la publicación de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón (FACA), rebrero de 2026, nº 87








